Observatorio urbano

Como a buen seguro les sucede a tantos otros aficionados, mi lugar de observación habitual no cumple ni de lejos con todas las preceptivas que debería cumplir un observatorio medianito al uso: cielos oscuros, ausencia de obstáculos que impidan ver amplias zonas del cielo, espacio y estanqueidad suficiente para dejar el material listo para su uso sin tener que alinear, enfocar ni montar CADA VEZ... Pero por otro lado, está al lado de mi salón y no necesito desplazarme con el coche a horas intempestivas, cargado con toda suerte de maletas plateadas llenas de artilugios de esas que se compran en el Leroy Merlin a precio de saldo :D.
Si a esto unimos que tengo Internet de serie, que puedo enchufar todos mis cacharritos sin depender de las típicas baterías de campo y que mi mujer me da permiso más fácilmente (y esto es muuuuuy importante ;-), pues a uno le hace pensar que vale la pena el esfuerzo de sacarle tanto partido como sea posible.
Por mi parte, hace ya un par de años que descubrí que dejar la montura fuera y puesta en estación, reducía considerablemente el tiempo que tardaba en poner toda la cacharrería astrofotográfica a funcionar. Así que, me construí un pilar de hierro que atornillé a una loseta de esas de jardín que pesan un quintal y tapé todo el conjunto con una especie de mini-observatorio con forma de cúpula geodésica hecha de poliestileno estruído que me ha tenido la HEQ5 sequita, alineada y lista como los chorros del oro durante todo este tiempo.
No obstante la tarea pendiente para hacer fotos (es lo único que se puede hacer desde mi terraza a parte de pequeñas cosillas en visual) era todavía demasiado espesa como para hacer que muchas noches se me quitaran las ganas de salir. Lo primero era sacar el telescopio principal, el guía, las cámaras los alimentadores, los cables, el mando de la montura, el Shoestring para guiar.... y una vez enchufado y montadito todo, tocaba alinear el buscador, con el tubo principal, alinear el goto con dos estrellas, el tubo guía... En resumidas cuentas, que tras una hora en el mejor de los casos para poner todo a punto, empezaba a hacer fotos de objetos que ya se habían perdido en el campo visual de mi terraza.
Aunque el avance es tremendo, mi experiencia es que tengo que darle una nueva vuelta de tuerca al invento y tengo que montar un 'cutre-observatorio' o 'astro-chavolo' que me permita dejar todo montadito para únicamente abrir el techo y empezar a hacer fotos y en esas estoy. El resultado no es como para patentarlo, pero puedo asegurar que cumple su función perfectamente y, ahora que tengo un sitio donde dejar el equipo preparado solo me queda pegarle a la banda estrecha y empezar a usar uno de esos programitas que me permita irme a dormir, a cenar o a ver una peli mientras el equipo curra, para poder exprimir al máximo mi terracita.